martes, 16 de diciembre de 2008

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?

Balada para los poetas andaluces de hoy


¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde están los hombres?
con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres?
con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan parece que están solos.
Miran, y cuando miran parece que están solos.
Sienten, y cuando sienten parecen que están solos.

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quien mire al corazón sin muros del poeta?
¿Tantas cosas han muerto que no hay más que el poeta?

Cantad alto. Oiréis que oyen otros oídos.
Mirad alto. Veréis que miran otros ojos.
Latid alto. Sabréis que palpita otra sangre.

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo
encerrado. Su canto asciende a más profundo
cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.



Rafael Alberti, Baladas y canciones del Paraná





Me ha parecido oportuno adjuntar el video que elaboré hace un tiempo como homenaje a la Generación del 27, con fotografías de la época y voz del propio Rafael Alberti acompañado de la cantautora Rosa León. Hoy es un día señalado en la historia de la Literatura española por dos motivos. El primero: se cumplen ochenta y un años desde el homenaje a Góngora que tuvo lugar en el Ateneo de Sevilla y que fue el nacimiento de la sublime Generación del 27, el germen de aquella Edad de Plata española.

El segundo motivo: un dieciséis de diciembre, tal como hoy, de 1902, nacía en el Puerto de Santa María (Cádiz) el colosal poeta Rafael Alberti Merello, el eterno marinero, perseguidor de la Libertad, capaz de ser ligero y juguetón en sus versos (“Marinero en tierra”, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”…) o de tornarse grave y meditabundo, casi desgarrador (“Cal y canto”, “Sobre los ángeles”, “Sermones y moradas”…). El que sentía que dormir era una pérdida de tiempo y se llamó a sí mismo hombre de la madrugada, comprometido con la luz primera, el que gastó el dinero del Premio Nacional de Poesía en comprar helados. Aquel que gritó eso de La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

El mundo cada vez parece más vacío, más ausente de emociones, más superficial, banal, insulso; sin esas voces que cantaron por la vida y la muerte, la libertad, el amor y la soledad: Federico, con su alegría contagiosa, su duende y su genialidad; Luis Cernuda, prisionero de sí mismo, delicado cristal capaz en un instante de romperse; Vicente Aleixandre, con su bondad sobrehumana; Salinas, poeta del amor por excelencia; Manolito Altolaguirre, el benjamín de la generación, con su eterna inocencia de niño; Emilio Prados, escondido en silencios y sombras…

Casi todos, obligados a marcharse de su país o a permanecer en él bajo la máscara de la conformidad. A Miguel Hernández lo dejaron morir como un perro en la cárcel, encerrado en condiciones infrahumanas. Y Federico, asesinado a sangre fría. Siempre me hago la misma pregunta: ¿qué hubiera sido de España si no hubiese estallado la Guerra Civil, si la cultura que proclamaba la República hubiera triunfado sobre el fanatismo religioso y el espíritu conservador y bélico?

A veces me siento sola en medio de un mundo que no parece entenderme, aunque en realidad sea yo quien no entiende a este mundo; sola con mi poesía y mis sueños imposibles, ridículamente estúpida en un universo en el que ya no se lleva el romanticismo, y me encuentro hablando de todas estas cosas al viento o al silencio; y cuando canto, miro o siento, parece que estoy sola. Y echo de menos a todos los poetas a pesar de la infranqueable barrera de los años, porque a veces creo conocerles mejor que a muchos vivos.

Pero entonces, en esos momentos en los que la soledad y la melancolía irrumpen en mi corazón, de repente oigo que oyen otros oídos, veo que miran otros ojos, siento que palpita otra sangre. Es entonces cuando descubro el secreto del Tiempo, un secreto que me dice que ellos no están muertos, que me susurran a través de sus versos y me animan a seguir escribiendo, a perseguir los sueños imposibles. No estoy sola.

6 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Gracias a Dios no estás sola, estoy yo, estamos nosotros...

Un abrazo...
desde Lima-Perú

Oski dijo...

Claro que no estás sola. La poesía es un arma cargada de futuro que nunca desaparecerá por mucho que pasen los años, pues anida en nuestros corazones como un ave que regresa en primavera.

Puede que el romanticismo haya muerto, que a casi nadie le interese ya sumergirse en los versos de Alberti, Hernández o Lorca. Pero nosotros seguimos vivos. ¿No es acaso suficiente para seguir creyendo?

Como decía Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar".

Es quizás ahora, en estos tiempos que corren, cuando toman más consistencia esos versos. Cuando empezamos a andar nuestro camino y empezamos a ser conscientes de lo que ello supone.

Quizas seamos cuerdos en un mundo de locos, o locos en un mundo de cuerdos. La realidad es difusa y díficil, la gente no se siente verdaderamente libre, pero yo feliz cuando escribo o cuando leo lo que otros se han molestado en escribir.

¿Existe mayor libertad que esa? Sí la hay, yo no soy capaz de encontarla.

Gracias por la calidez de tus palabras en mi blog, se agradecen mucho. Quizás ese día me sentía tal y como expresó Cernuda en "Si el hombre pudiera decir lo que ama".

"Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero"

Edu dijo...

No estas sola, somos muchos corzones reclamando memoria. La pregunta seria que si en este pais no hubiese existido, un 1 de Abril de 1939. Jamas debemos de olvidar que a Miguel Hernandez se le dejo morir entre barrotes. Esta cancion de Rosa Leon y Alberti, es actual, donde estan los poetas hoy en dia, en esta realidad que nos despedaza?

marisa dijo...

No no estás sola, somos pero a veves no se nos oye. gritemos más fuerte y pidamos la paz y la palabra. Un abrazo

Anónimo dijo...

mARINA...creo que no sé si será por ello que te gusta pero tiens mucho en común con Alberti..los helados,tu amor a la poesía...y lo de dormir..Y bueno que sepas que sí..que yo gracias a ti estoy intentando conocer la poesía tú me estás enseñando a comprenderla...y que sepas que yo no creo que tus sueños,esperanzas e ilusiones sean tonterías o meros cuentos de hadas...yo creo en ti...y en lo que dices...y en lo posible intento entenderte..escucharte...yq eu sepas que mis oídos siempre te escucharán,mis ojos siempre tendrán un rato para mirarte...y mi corazón tendrá un lugar para sentir...y para ti...^^...

Oski dijo...

"No hay más herida
en nuestro vendaval de gargantas
que los alientos que,
creyéndose aves
en una montaña de cadenas,
cubren sus costados
en la condena de su libertad."

(David Fernández Rivera)

Felices fiestas.

Un saludo

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