lunes, 19 de julio de 2010

Después de todo

Reloj blando en el momento de su primera explosión, Salvador Dalí


Hace ya 100.000 siglos que pienso en que tú eres más tú cuando te acuerdas del barro
y una teja aturdida se deshace contra tus pies para predecir otra muerte.
El espanto que suben esos ojos deformados por las aguas que envenenan al ciervo fugitivo
es la única razón que expone mi esqueleto para pulverizarse junto al tuyo.

Rafael Alberti



Otra vez vuelvo a ti. En realidad, nunca me he ido, a pesar de haberme intentado aliar con el tiempo para olvidarte. Pero tantos meses tratando de huir de ti, o de mí misma, me han servido para comprender que todo sigue igual, que quererte sin remedio es una dimensión más de mi persona, igual que ser tímida u obsesionarme con los estudios.

Tú no tienes la culpa. Es el mecanismo de este mundo el que falla, el que no entendió que estamos hechos el uno para el otro –tan opuestos y a la vez tan similares- y que eres la pieza que falta por encajar en el puzle de mi existencia. Por eso la casualidad ha hecho que jamás puedas verme como algo más que una amiga. Y ser consciente de esto fue lo que me hizo huir…

A lo largo de unos pocos años, te he querido y te he odiado a partes iguales; pero no soy capaz de seguir corriendo en dirección contraria a tu mirada. Negar ese impulso es negar una parte de mí misma tan importante como respirar; y sé que nunca podré olvidarte, igual que nunca podrás quererme tú de esa forma. Pero qué importa…

La vida sigue. En cada esquina del mundo puede existir un corazón dispuesto a conectar con el mío, un amor que aporte notas de primavera al pentagrama gris de mi soledad, y estoy segura de que ambos nos enamoraremos –cada uno por su parte-, tal vez incluso varias veces. Pero eso no me impedirá seguir amándote en secreto, como cuando me abrazaste por primera vez, hace ya tres años. Los sentimientos pueden convivir y sobreponerse a la lógica y al tiempo, ¿verdad? Los míos para ti no son un secreto, aunque jamás hablemos de ellos. Sabes también que nunca te dejaré ir, que nunca dejaré de ser tu amiga.

Después de todo, siempre serás mi eterno imposible.


.

3 comentarios:

Edu dijo...

Seguro que muchos corazones desean conectarse al tuyo.
Besos

Oski dijo...

Supongo que debí haber dejado un comentario ayer. Pero supongo que este texto me dejó tan en estado de shock que no fui capaz.

Shock por la envidia sana que sentí, porque ojalá hubiera sólo una persona que me escribiera cosas tan bellas...

Yo también he vivido una historia parecida, tú mejor que nadie lo sabes, y también tengo mi eterno imposible pero como bien te ha dicho Edu ya: seguro que hay muchos corazones que desean conectarse al tuyo. No les cierres las puertas por culpa de los imposibles.

Un abrazo.

LEYDY LOAYZA dijo...

Muy intenso, cierto y verdadero que mas palabras que las que has dicho llevan el sentido de la vida misma, que muchas veces pierde ritmo pero no escencia, mis gratos saludos, una Colega si se puede decir, Leydy Loayza Ica- Peru
www.leydyproducciones.blogspot.com
Exitos

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