sábado, 10 de enero de 2009

Más días blancos...

Parque Enrique Tierno Galván, Madrid.

Nevada


En el Estado de Nevada
Los caminos de hierro tienen nombres de pájaro,
Son de nieve los campos
Y de nieve las horas.

Las noches transparentes
Abren luces soñadas
Sobre las aguas o tejados puros
Constelados de fiesta.

Las lágrimas sonríen,
La tristeza es de alas,
Y las alas, sabemos,
Dan amor inconstante.

Los árboles abrazan árboles,
Una canción besa otra canción;
Por los caminos de hierro
Pasa el dolor y la alegría.
Siempre hay nieve dormida
Sobre otra nieve, allá en Nevada.


Luis Cernuda, Un río, un amor



Ayer fue un día verdaderamente blanco, en todos los sentidos. Al levantarme, miré de reojo hacia la ventana y me extrañé de la luminosidad que despedía. “Niebla”, me dije, con la indolencia que produce toda época de exámenes. No llevaba puestas las gafas. Me encaminé a la cocina para desayunar, y fue allí, desde el ancho ventanal, cuando me percaté de que había algo más que niebla. Di un saltito infantil y corrí a por las gafas para contemplar el paisaje en todo su esplendor. Y verdaderamente, el mundo parecía cambiado bajo ese manto infinitamente blanco. Las visiones familiares se me hacían extrañas, con una mezcla de misterio, magia y paz. El parque Tierno Galván, que está al lado de mi casa, realmente parecía Andorra. El lago estaba helado. Incluso había gente con esquís… Y yo me abría paso por aquella mullida y blanca alfombra, acordándome del relato de Dublineses en el que la nieve cubría toda la ciudad a modo de un blanco sudario. Era un mundo tan familiar y a la vez tan nuevo…

No dejó de nevar en toda la mañana. Y pensé que era la segunda vez en mi vida que veía nevar así. La primera fue en el lejano diciembre de 1997. Ese día, quise bajar a jugar con la nieve. Pero nunca pude llegar a hacerlo. El espectro de la muerte flotaba alrededor de mi familia, como algo imponente y terrible, hasta entonces desconocido para mí. Por eso, siempre que veo la nieve, recuerdo a mi abuela.

Ayer las horas se volvieron también de nieve, como en el poema de Cernuda. Hoy, queda una fina capa blanca que poco a poco comienza a derretirse bajo la luz cruel del mediodía.

7 comentarios:

Oski dijo...

La verdad que fue una estampa preciosa, aunque Madrid se paralizase por completo y todo fuera un auténtico caos.

Sin embargo, ver la ciudad bajo ese manto blanquecino, los copos cayendo y los niños correteando y lanzándose bolas son un paisaje que no se tiene la suerte de contemplar todos los días.

A mi la nieve siempre me trae el recuerdo de tiempos mejores, donde las risas cubrían todo, por eso, me pone de buen humor. También me hace recordar a una persona muy querida que se marchó para siempre. Por eso, es algo que se mezcla entre la nostalgia, melancolía y felicidad, quizás por no ser un niño ya y haber perdido esas ganas de revolcarme en la nieve.

Hoy luce el Sol de nuevo. Una curiosa contradicción con el clima invernal de ayer. No hay ya nieve en las aceras y ya no se ven niños riendo sin embargo, espero que la "alegría" de ayer, aún me dure para lo poco que queda de semana.

Esperemos.

Un abrazo.

marisa dijo...

Ay Marina, tu abuela y mi hija.Mi niña llegó con esa nevada de 1997. La vida que se empeña en brotar y marchar...Tengo un nudo en el corazón. Besos

Edu dijo...

Ayer baje a Madrid y parecia una estampa de postguerra, a Recoletos le faltaba solo un barquillero y un sereno. Dicen que antes nevaba así, la nieve te hace recordar, los dias pasados, la infancia, quizas la naturaleza de vez en cuando, la arroja sobre las ciudades, para que no olvidemos, que nosotros pasaremos y ella seguira cuando nosotros ya no estemos.
Un Saludo

victor Rocco dijo...

"Las musas cuando duermen despiertan la pluma de quienes las dibujan con palabras y las aman en el papel"
"SUEÑO DE MUSA"

VICTOR ROCCO

TIERRA DE LETRAS SUR

Anónimo dijo...

Oh!BlANcA nAviDAd...turuturuturu...esperemos que al próximo año también se haga realidad...ha sido precioso y emocionante,al menos para mí...que ilusión y además inesperado..^^

Polo dijo...

Marina: Me identifico con tus poetas preferidos.

Los libros de Cernuda de los años 30 son superiores; después se nos vuelve pretencioso. Hace años conseguí una joya llamada "Pensamiento poético en la lírica del siglo XIX". Creo que te gustaría mucho.

Ha sido un placer leer tu prosa. Me dan ganas de leer tus versos.

Polo dijo...

No sé si este es el lugar más indicado para agradecer tu comentario y para decirte que sí he puesto una opinión en el blog que tienes con tu hermano. Un saludo.

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Larga y prematuramente adiestrado en el ejercicio de la paciencia y en la cuidadosa restauración de ilusiones sistemáticamente pisoteadas, me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros, y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo fue […] para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero hecho de vivir.

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