
Estoy cansado
Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.
Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.
Luis Cernuda, Un río, un amor
Monotonía, monotonía, monotonía. Despertarme para comenzar a estudiar, para seguir estudiando. Descubrir que el mecanismo de un bolígrafo puede ser la cosa más fascinante del mundo, dejar la mirada perdida en la ventana que hay frente a mi escritorio, sentir una envidia irracional de la gata, que descansa alegremente sobre la cama. Oír voces lejanas provenientes del resto de la casa, tan lejanas que parecen de otra dimensión. De una dimensión en la que los estudios no constituyen la única realidad. A veces las voces me reprenden: «Descansa un poco, Marina, que te vas a volver loca». ¿Loca? Pero si ya lo estoy. Además, aún faltan cinco exámenes, y uno de ellos es Documentación. Mi cabeza cae con pesadez sobre los apuntes, y me pongo a soñar despierta. Después, alarmada, me doy cuenta de que han pasado más minutos de los que creía.
En épocas de exámenes, cambia mi preferencia normal hacia el día, y paso las horas esperando a que llegue la noche. Nunca he sido capaz de estudiar de noche, así que entonces aprovecho para leer o seguir soñando despierta, que es lo que más me gusta. También dormir –esa actividad que según mi opinión nos hace perder la vida- se convierte en algo interesante; al menos mientras duermes no estás estudiando.
Quedan once días para terminar. La felicidad me espera el 30 de enero. ¿Sobreviviré? Pero estoy cansada del estar cansada…
Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.
Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.
Luis Cernuda, Un río, un amor
Monotonía, monotonía, monotonía. Despertarme para comenzar a estudiar, para seguir estudiando. Descubrir que el mecanismo de un bolígrafo puede ser la cosa más fascinante del mundo, dejar la mirada perdida en la ventana que hay frente a mi escritorio, sentir una envidia irracional de la gata, que descansa alegremente sobre la cama. Oír voces lejanas provenientes del resto de la casa, tan lejanas que parecen de otra dimensión. De una dimensión en la que los estudios no constituyen la única realidad. A veces las voces me reprenden: «Descansa un poco, Marina, que te vas a volver loca». ¿Loca? Pero si ya lo estoy. Además, aún faltan cinco exámenes, y uno de ellos es Documentación. Mi cabeza cae con pesadez sobre los apuntes, y me pongo a soñar despierta. Después, alarmada, me doy cuenta de que han pasado más minutos de los que creía.
En épocas de exámenes, cambia mi preferencia normal hacia el día, y paso las horas esperando a que llegue la noche. Nunca he sido capaz de estudiar de noche, así que entonces aprovecho para leer o seguir soñando despierta, que es lo que más me gusta. También dormir –esa actividad que según mi opinión nos hace perder la vida- se convierte en algo interesante; al menos mientras duermes no estás estudiando.
Quedan once días para terminar. La felicidad me espera el 30 de enero. ¿Sobreviviré? Pero estoy cansada del estar cansada…
9 comentarios:
Que la vida cansa, es un daño colateral de vivir, cansa de acumular, rutinas y tristezas...Pero que detras de cada dia gris se esconde uno azul, es tan cierto, como que el universo seguira sin nosotros. Seguro que esos dias azules ya te estan esperando, para que los hagas tuyos.Suerte buscada, en los examenes.
Un Saludo de besos.
Claro que vas a sobrevivir, que yo sepa nadie se ha muerto por estudiar demasiado, excepto aquel ciudadano chino que pasó 28 horas seguidas...
Aunque a veces tengo la sospecha de que inventan noticias raras, misteriosamente siempre con ciudadanos chinos en ellas.
¿Será porque no se quejan?
Bueno, la conclusión es que sobrevivirás. Algún día, cuando yo no estudies la carrera te reírás de estas tardes eternas que pasaste en casa metida sin levantar la vista de los libros.
Entonces podrás ronronear como la gata y pasarte las horas muertas leyendo.
Ánimo y suerte que ya queda menos.
Monotonia, rutina,cansancio, hastío...Forman parte del paso de los días, por eso cundo algo extraordinario ocurre lo guardamos como un tesoro y lo acariciamos con intensidad.
Suerte en tus exámenes, guapa.
Sí, sobrevivirás.
Te lo garantizo a ciencia cierta.
Es más, esperemos que haya en el futuro cosas que te cansen más...
Te he encontrado a vez de otro blog, y me gusta lo que has escrito, todos tenemos dias de cansancio y dias que te levantas y parece que te vas a comer el mundo, un bes y mucho animo.
Que puedas romper la tediosa rutina del tiempo y no te agobies demasiado con el peso de la fatigada carne, y puedas cansarte de estar cansada y renovarte pronto con nuevas fuerzas en el espíritu.
Me gusta que te guste Magritte.
Un abrazo...
Hola Marina:
Llegué a ti a través del hilo de Ariadna de la poesía. Yo también cometo el mismo crimen que tú, de intentar escribir versos con la ilusión puesta en que nos exorcisen y nos trasciendan.
Me ha gustado tu espacio.
Un abrazo:
Tadeo
que hermosa la musiquita de tu blog!!!!
¡¡¡ánimo!!! que ya sólo nos queda uno!!!!! tph jejeje
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